Un equipo del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Barcelona ha diseñado (in vivo) el primer fotofármaco para los tratamientos contra el dolor.

Se trata de un fármaco fotosensible que puede activarse por medio de la luz, lo que permitiría controlar la actividad de ese medicamento con una precisión asombrosa.

Las conclusiones del estudio del JF-NP-26, que es como se ha llamado al fotofármaco, han sido publicadas en la revista eLife y concluyen que posee “potenciales aplicaciones terapéuticas para tratar el dolor”.

El funcionamiento del JF-NP-26 es el siguiente: cuando se administra el fotofármaco (de momento sólo se ha hecho en animales) éste no tiene ningún efecto de tipo farmacológico, hasta que es irradiado con luz del espectro visible (con una longitud de onda de 405 nm). Entonces se libera la molécula activa (raseglurant), que va a bloquear el mGluR5 (metabotrópico de glutamato tipo 5), un receptor implicado en la transmisión neuronal del dolor, por lo que se obtiene un efecto analgésico tanto en las neuronas periféricas como en el sistema nervioso central.

La principal ventaja del fotofármaco es que no tiene efectos tóxicos, incluso en dosis elevadas, ya que el raseglurant no pertenece a ninguno de los medicamentos clásicos contra el dolor, como son los antiinflamatorios no esteroideos o AINEs (paracetamol, ibuprofeno) y los opioides (morfina, fentanilo). Por tanto, se abre el horizonte para nuevos analgésicos y sus vías de administración y control, lo que permitiría reducir los efectos secundarios de los fármacos.
Fuente: Optical control of pain in vivo with a photoactive mGlu5 receptor negative allosteric modulator. Joan Font. eLife. 11 de abril 2017.