He dejado pasar un tiempo antes de volver a hablar del ébola, hasta que se moderase el momento de histeria colectiva que se desató en nuestro país tras el contagio de la auxiliar de enfermería Teresa Romero.

Y lo hago ahora que la médico cooperante española repatriada desde Mali tras haberse pinchado accidentalmente con una aguja en contacto con material presuntamente contaminado por el virus sigue ingresada sin síntomas, en observación por riesgo de contagio.

Ahora que se han enfriado un poco los ánimos (aunque tenga la seguridad de que volverán a desatarse avivados por los medios de comunicación tan pronto haya ocasión), vuelvo a ello para repetir una certeza: es altamente improbable que se produzca una epidemia de ébola en los países occidentales.

Los pocos casos que han aparecido en territorio europeo y americano están ligados a personas que han tenido contacto directo con enfermos en África o se deben a errores médicos.

La única persona que se ha contagiado dentro de Europa sigue siendo la auxiliar española, y todo apunta a que se habría tocado el ojo con un guante contaminado con ébola en el momento en que se retiraba las protecciones. Actualmente está curada, y todas las personas que estuvieron aisladas por haber estado en contacto con ella antes del ingreso hospitalario fueron dadas de alta tras cumplir su periodo de 21 días de aislamiento.

El ojo es una mucosa, es decir, una zona del cuerpo especialmente absorbente. Así pues, es un lugar ideal para que entren microbios. Los órganos sexuales son esencialmente mucosas y por esa razón existen tantas enfermedades que se transmiten por vía sexual.

No es el caso de la piel ni las manos, por ejemplo, a través de las cuales el virus del ébola no puede pasar.

El virus no atraviesa una piel sana

En teoría, si usted tuviera las manos manchadas de sangre de un enfermo de ébola, bastaría con lavárselas a conciencia con agua y jabón para no contagiarse de la enfermedad, ya que el virus no atraviesa una piel sana.

Escribo a propósito “en teoría” porque es evidente que no nos podemos permitir el lujo de cometer la menor imprudencia. Cualquier persona que se acerque a un enfermo de ébola debe llevar el arsenal completo de protección.

Sin embargo, es un hecho: sólo caería enfermo si tuviera un corte o una herida en la mano que dejara penetrar el virus en el cuerpo o si se acercara la mano a alguna mucosa como la boca, nariz o los ojos, por ejemplo.

Por otra parte, esto es aplicable para los virus en general: no atraviesan la piel, tan sólo las heridas y las mucosas. Es la razón por la que se enseña a los niños pequeños a no meterse los dedos en la boca, la nariz ni en las orejas o, de manera más general, a tocarse la cara. Todo es para evitar enfermedades.

Qué es exactamente el ébola

La infección con el virus del Ébola causa en el hombre una enfermedad grave que oficialmente se llama “enfermedad del virus del Ébola” (EVD). Se documentó por primera vez en la República Democrática del Congo (antes Zaire), por donde discurre el río Ébola, en 1976, cuando un maestro de 44 años, tras regresar de un viaje por el norte del Zaire, presentó fiebre elevada y mal estado general, por lo que fue diagnosticado como un grave caso de malaria y tratado ineficazmente con quinina. El estado de salud del profesor, lejos de mejorar, fue agravándose día a día. Al cabo de una semana aparecieron vómitos incontrolables, primero alimenticios y más tarde hemorrágicos, cefalea intensa, diarrea, hematomas generalizados, gran astenia general, calambres musculares, dolores articulares, confusión mental y, al final, fracaso cardiorespiratorio, renal, hepático y muerte. Falleció, tras horribles sufrimientos, el 8 de septiembre de 1976, apenas dos semanas después de haber manifestado los primeros síntomas.

Fue el primer caso de la primera gran epidemia de ébola en África, donde murió el 92% de los sujetos infectados, por lo que se llegó a considerar una de las enfermedades más mortíferas jamás conocidas. Desde entonces se han documentado cinco especies del virus.

En África se están produciendo ahora mismo dos brotes distintos. El primero, que es el que llegó a España, fue notificado en marzo de 2014 y está afectando a varios países de África Occidental (Guinea Conakry, Sierra Leona, Liberia y, en menor grado, Nigeria y Senegal, que ya están declaradas libres del virus). El segundo brote, notificado el pasado agosto, afecta a la República Democrática del Congo. Ambos brotes están producidos por el virus de Ébola cepa Zaire, pero se trata de dos linajes distintos, sin vínculo epidemiológico entre ellos. El brote de África Occidental es el de mayor magnitud y complejidad de cuantos se han producido hasta ahora, y de momento no hay indicios de que esté remitiendo.

Síntomas de la enfermedad

El periodo de incubación (es decir, desde la infección hasta la aparición de síntomas) oscila entre 2 y 21 días (aunque lo habitual es que sea de 4 a 10 días). Por eso cuando se somete a aislamiento a personas sospechosas de contagio éste se prolonga durante 21 días antes de descartar la presencia de la enfermedad.

El ébola se suele caracterizar por la aparición súbita de fiebre, debilidad intensa y dolores musculares, de cabeza y de garganta. En un primer momento puede confundirse con el comienzo de una gripe. Le siguen vómitos, diarrea, erupciones cutáneas, disfunción renal y hepática, pérdida de conciencia y hemorragias internas y externas (nariz, ojos, boca).

Los pacientes son contagiosos mientras el virus está presente en la sangre y las secreciones. Tenga en cuenta que las personas sin síntomas no contagian la enfermedad, y que el riesgo es más bajo en la fase más temprana de la enfermedad, y va aumentando a medida que lo hacen los síntomas.

¿Se transmite el virus del Ébola por el aire?

No. Estudios realizados en profundidad han demostrado que no. La OMS lo ha confirmado de esta forma:

“Los datos epidemiológicos registrados desde el inicio de la epidemia no demuestran una progresión de la enfermedad parecida a los virus que se transmiten por el aire, como los que provocan la rubeola y la varicela, o la bacteria que provoca la tuberculosis” (1)

Se trata de un virus muy frágil que se destruye fácilmente con rayos ultravioletas, sequedad, calor ―lo que limita su avance en África―, agua jabonosa y alcohol. También se inactiva hirviendo los objetos durante cinco minutos, y también con hipoclorito de sodio o con los desinfectantes adecuados. Por el contrario, el frío o incluso la congelación no lo inactivan.

Su ciclo vital máximo no supera las 48 horas, siempre y cuando se encuentre en un medio propicio, como es un fluido corporal “in vivo” o en un cultivo “in vitro” de laboratorio.

No sólo no se transmite por el aire sino que tampoco lo hace por el agua. Ni por las picaduras de mosquitos. Tampoco se puede transmitir por la comida, siempre que se sirva cocinada. Por el contrario, la carne cruda presenta un verdadero riesgo. Las epidemias pasadas de ébola se desencadenaron después de que personas de la sabana hubieran cazado y comido carne cruda de un animal contaminado por un murciélago portador del virus.

Aunque es un virus muy agresivo (tiene una letalidad de hasta el 90%), lo cierto es que es muy poco contagioso.

¿Por qué hay que utilizar las protecciones integrales contra el ébola?

Los médicos y enfermeros deben protegerse, ya que un enfermo de ébola sufre abundantes vómitos, diarreas y hemorragias.

Mientras cuidan al enfermo, están por fuerza en contacto con lo que se llama púdicamente “fluidos corporales”, es decir, vómitos, sangre y deyecciones.

Estos líquidos son portadores de grandes cantidades del virus, y si una gota salpicase a los cuidadores en alguna mucosa, podrían contraer la enfermedad. Lo mismo ocurre si cae una gota en otra zona de la piel, luego la tocan sin darse cuenta con la mano y con ella se tocaran una mucosa de la cara.

Por lo tanto, es indispensable llevar protección: mono, gafas, máscaras y guantes para lavar al enfermo y prodigar los cuidados. Y no cualquier equipo de protección, sino uno específico de protección muy alta, como los recomendados internacionalmente por la OMS. De esta forma el riesgo de contraer la enfermedad se convierte en bajo.

¿Por qué algún personal médico ha contraído la enfermedad a pesar de las protecciones?

Las personas que se dedican a ayudar a los enfermos de ébola corren un gran peligro en el momento de retirarse las protecciones.

Simplificando mucho, es como los guantes que se usan para lavar los platos: se lavan los platos con tranquilidad y las manos se mantienen limpias y secas. Al retirar el primer guante, la mano está impecable, pero luego, con esa mano, hay que retirar el otro guante, que está mojado y cuesta sacarlo… El guante se resiste a moverse, hay que agarrarlo bien y al final uno decide retirarlo dándole la vuelta como un calcetín… y las dos manos acaban llenas de jabón.

Por eso se habla en todas partes de “protocolos de seguridad” contra el ébola. Esto se refiere a las protecciones que hay que llevar, pero también a cómo ponérselas y quitárselas y en qué orden.

Antes de retirar la protección, el personal sanitario debe pasar por una ducha de agua con mucha lejía y remojarse los pies y las manos en desinfectante, retirar la protección y luego incinerarla (quemarla).

Basta con que una persona conserve una gotita de líquido corporal en su cuerpo, la acabe tocando y luego se lleve la mano a una mucosa para contraer la enfermedad.

Y no hay que olvidar que, mientras el profesional está atendiendo a un enfermo, dentro de su traje está en máxima tensión. Los movimientos están limitados, tiene menos sensibilidad en las manos para realizar las tareas, respirar resulta agobiante, ver a través de las gafas más difícil… Esto hace que el momento en que termina y se está despojando del traje sea de máximo riesgo, pues al peligro en sí de la situación se añade el que baja de golpe la sensación de alerta que ha estado viviendo el organismo mientras estaba atendiendo al paciente, por lo que los expertos saben que es un momento de máximo riesgo y así lo contemplan en los protocolos.

¿El ébola se transmite por el sudor y la saliva?

En un estado avanzado de la enfermedad, la saliva, así como las lágrimas, pueden ser portadoras de riesgo, pero los estudios no son claros sobre este tema. El sudor no es probablemente una fuente importante de virus, pues el virus entero no se ha aislado nunca en el sudor, según la OMS.

Sí se ha detectado el virus en la leche materna. (2)

¿Se puede contraer el ébola en el lavabo?

Sí, los excrementos de una persona enferma de ébola son muy peligrosos y el virus también se ha detectado en la orina. El peligro sólo es real en caso de que una persona muy enferma haya utilizado el baño.

Pero el riesgo existe especialmente en el domicilio de la persona o en el hospital donde se le asista, ya que una persona enferma de ébola no está en condiciones de pasear por la calle y utilizar los baños públicos, y cuando lo estaba antes de presentar síntomas, no era contagiosa.

¿Se transmite el ébola por vía sexual?

Sí, además el virus se mantiene en el esperma de las personas curadas. De hecho, el virus del Ébola se ha aislado en el semen hasta 61 días después de la aparición de la enfermedad.

De modo general, las personas siguen siendo contagiosas mientras sus fluidos corporales contengan el virus. Las personas curadas pueden seguir transmitiendo el virus durante las siete semanas posteriores a su curación.

¿Puedo contraer el ébola en el transporte público?

El virus se puede transmitir por medio de las superficies manchadas de un fluido corporal: sangre, vómitos y excrementos.

Así pues, si una persona afectada de ébola ha sangrado o ha vomitado en un asiento, hay riesgo de que otra persona se infecte si tiene un corte en la mano o si se toca la cara con una mano contaminada. Pero es improbable que una persona que está sufriendo vómitos, diarreas y hemorragias ande por la ciudad subida en un autobús.

De todas formas, en Europa y en los Estados Unidos, al diagnosticar a un paciente de la enfermedad del Ébola, se hacen grandes esfuerzos para reconstruir el camino que tomó esa persona y descontaminar así cada zona que hubiese pisado, para cortar así las posibles cadenas de transmisión.

¿Puedo contraer el ébola si me tosen en la cara?

El ébola no hace toser ni estornudar mucho, pero existe una posibilidad teórica de que una persona con mucha infección del virus del Ébola tosa y envíe gotitas a la cara de una persona cercana. En un estado avanzado de la enfermedad, una gota grande puede contener el virus entero.

Quienes tendrían mayores riesgos de contraer la enfermedad serían los profesionales médicos y de enfermería que atienden al paciente, pero se supone que van protegidos por equipos adaptados, que incluyen una máscara estanca.

¿Qué hacen los médicos para diagnosticar y tratar el ébola?

No existe ningún medicamento que se haya demostrado eficaz contra el ébola. Ni tampoco hay de momento ninguna vacuna (aunque los primeros ensayos en humanos voluntarios sanos acaban de ofrecer datos positivos –aunque están en una fase preliminar-, pues han conseguido que desarrollaran una respuesta inmune contra el virus y que no les produjera efectos secundarios, según acaba de publicarse en New England Journal of Medicine). (3)

En ausencia de tratamiento demostrado, los cuidados consisten en aislar al paciente y dejarlo en reposo, bien hidratado y con los nutrientes adecuados por vía oral o intravenosa, y hacerle transfusiones si las hemorragias son fuertes.

Ya sólo cabe esperar y desear que el sistema inmunitario (las defensas naturales) hagan su trabajo. Si el paciente se recupera, quedará inmunizado.

No es probable que se muera de ébola

Recuerde que con toda probabilidad usted no se va a morir de ébola.

Se habla en muchas partes de mutaciones, pero, aunque por supuesto los virus pueden mutar, no se ha detectado nunca ninguno que haya cambiado de modo de transmisión. Esto quiere decir que el virus del Ébola, al no transmitirse por el aire como la gripe, es altamente improbable que, tras una mutación, pueda hacerlo de golpe.

Usted corre mucho más riesgo de morir por una coz que le propine un caballo en la cabeza que de ébola.

Pero sí hay que preocuparse, y mucho, por la población local de los países afectados: Guinea Conakry, Sierra Leona y Liberia.

Las claves por las que el virus se está extendiendo en África son el nivel alto de masificación, la falta de acceso a medidas básicas de higiene y un deficiente sistema sanitario. También sus rituales funerarios, que hacen que muchos familiares se contagien de los cadáveres durante las pompas fúnebres.

Debemos de ayudarles a fortalecer sus sistemas sanitarios, a no estigmatizar a los supervivientes ni a los familiares de los enfermos, a enfrentarse a la enfermedad con información y medios, que es precisamente lo que necesitan.

Y ayudémosles también no informando sobre el ébola en términos apocalípticos. Dejemos de decir que los países de África están “asolados por el ébola”, sencillamente porque hoy por hoy no es cierto.

De momento el ébola se ha cobrado 5.689 víctimas mortales (confirmadas, sospechosas o supuestas) en África desde el inicio de la epidemia en abril de 2014, según el último recuento de la OMS del pasado día 26 de noviembre. (4)

Por supuesto que son muchas muertes, y además muertes sin sentido, pero no hay que olvidar que desde principios de año, 10 millones de personas han muerto en África por otras causas que no son el ébola (como el sida, el paludismo, las enfermedades diarreicas, la tuberculosis…).

Desde aquí va mi reconocimiento a los misioneros y cooperantes de todos los países que están luchando de verdad sobre el terreno, ayudando a la población exactamente donde lo necesita. Como es el caso de la médico que se encuentra ahora mismo en observación en Madrid con la que empezaba mi texto hoy.

Los casos de ébola en Europa

Al igual que la auxiliar de enfermería Romero consiguió superar la enfermedad, otros enfermos tratados en Europa, como la enfermera francesa repatriada de África, también han conseguido superar la enfermedad. Próximamente será tratado en Suiza uno de los médicos enviados por Cuba a Sierra Leona, donde ha sufrido el contagio.

Los dos misioneros españoles que contrajeron el ébola de los enfermos que cuidaban en Sierra Leona y Liberia, fueron repatriados en agosto y septiembre y fallecieron tiempo después. Ambos tenían menos probabilidades de sobrevivir:

  • recibieron atención médica demasiado tarde.
  • tenían respectivamente 75 y 69 años.
  • y ambos sufrían otros problemas de salud.

¿Por qué se ha registrado un muerto en los Estados Unidos?

El liberiano que llegó a Texas tras haber contraído el ébola y que falleció fue víctima de varios errores médicos.

Primero le mandaron a casa con simples antibióticos. Al cabo de cuatro días volvió al hospital, en un estado extremadamente grave, y al final fue diagnosticado correctamente pero sometido a diálisis cuando estaba en situación de insuficiencia hepática: “No recomendamos nunca en África este tipo de acciones tan arriesgadas”, declaró Pierre Rollin, especialista en ébola del Centro de Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (una manera de decir, sin culpar a sus compañeros, que quizás se ha cometido un error médico).

No se puede descartar que en Europa haya más casos aislados. Cuando lleguen, mantengamos la serenidad. Y concentremos nuestra preocupación y nuestro esfuerzo para ayudar a los países de África afectados a encontrar los cauces que les permitan atajar las enfermedades y deparar a sus enfermos los cuidados que necesitan.

¿Cree que estamos ofreciendo a los países de África que están siendo golpeados por el virus del Ébola la ayuda que de verdad necesitan para frenarla? Le invito a compartir su opinión con el resto de lectores www.saludnutricionbienestar.com haciendo un comentario un poco más abajo.

Fuentes:

  1. “What we know about transmission of the Ebola virus among humans. Ebola situation assessment – 6 October 2014. OMS.
  2. “Assessment of the Risk of Ebola Virus Transmission from Bodily Fluids and Fomites”. Dr. Daniel G. Bausch, Tulane School of Public Health and Tropical Medicine, Dept. of Tropical Medicine, New Orleans, LA
  3. “Early-stage Ebola vaccine clinical trial”, codesarroolada pro NIH´s National Intitute of Allergy and Infectious Diseases (NIAID) y GlaxoSmithKline (GSK). Publicado en New England Journal of Medicine.
  4. “Ebola response roadmap situation report”. OMS. 26 de noviembre de 2014