Si está punto de comenzar sus vacaciones (o ya las ha empezado) y tiene en perspectiva largas horas al aire libre, de descanso en una buena hamaca y ganas de tostarse al sol, mi mensaje de hoy es para usted. Es importante que lo lea, porque puede salvarle de sufrir cáncer de piel. Y no es una exageración.

Como persona concienciada con su salud, posiblemente no se expondrá al sol sin crema protectora, con la que también embadurnará cuidadosamente a sus hijos. Pero, ¿previenen el cáncer de piel los protectores solares? Quiero darle información importante al respecto antes de que sea demasiado tarde.

Durante mucho tiempo los científicos estuvieron convencidos de que los rayos UVB eran la causa de la mayoría de los cánceres de piel y, por ese motivo, las primeras cremas de protección solar se desarrollaron para bloquear únicamente los UVB, y ofrecían una protección limitada o nula contra los UVA.

Sin embargo, hoy sabemos que los UVA también son el origen de algunos tipos de cáncer, no a través de las lesiones ocasionadas directamente en el ADN, sino de aquéllas infligidas de un modo más indirecto por los radicales libres. Por eso hoy las cremas bronceadoras contienen componentes que pretenden bloquear tanto los rayos UVA como los UVB (como verá que se afanan en poner los fabricantes en los envases).

Y aquí vienen unos datos que debe saber (y que no están contando los organismos oficiales, ni mucho menos la industria cosmética):

  1. No todos los componentes que contienen los protectores solares de los distintos fabricantes para bloquear los rayos UVA lo hacen de la misma forma. La sustancia más eficaz parece ser el dióxido de titanio… ¡y sólo logra bloquear un 25% de la radiación UVA! (1)
  2. A tenor de los estudios disponibles, parece que las protecciones solares pueden reducir el riesgo de desarrollar un carcinoma basocelular. En el caso del carcinoma espinocelular, las pruebas de que los protectores sean verdaderamente eficaces son mucho menos convincentes. Y en cuanto al melanoma, debe saber que “no hay pruebas de que el uso de cremas solares proteja del melanoma”, en palabras textuales de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, donde la incidencia del melanoma continúa ascendiendo año tras año, a razón de un 3% anual. (2)
  3. Cuando la piel está expuesta, se pigmenta a partir de una dosis de 50 julios/m2, y las quemaduras solares aparecen aproximadamente a los 200 julios/m2. Entre ambos valores, la energía recibida es suficiente para reducir la inmunidad de la piel, así como para provocar mutaciones del gen llamado p53, encargado de que la piel se autoproteja frente a los carcinomas. Por lo tanto, el uso de cremas es engañoso, puesto que anima a los usuarios a prolongar el tiempo de exposición en esta franja de alto riesgo (entre los 50 y los 200 julios/m2), dado que se sienten protegidos al no estarse quemando, cuando no lo están frente al cáncer.

A la vista de estos tres simples datos, supongo que ya no le sorprenderá el hecho de que, mientras que cada vez la sociedad está más concienciada con la necesidad de usar crema antes de ponerse al sol, sin embargo el cáncer de piel no deje de aumentar.

Millones de personas se entregan al sol cada verano creyendo que una crema solar protegerá su piel de los peligros de la radiación. Y años después se encuentran de frente con el diagnóstico: cáncer de piel, en muchos casos curable (sobre todo si se detecta en una fase precoz), pero que en otros casos puede resultar mortal. Mi intención es que usted no sea una de ellas.

Por eso nos ha parecido imprescindible dedicar el número de este mes de Los dossiesr de Salud, Nutrición y Bienestar a explicar cómo proteger de verdad la piel del sol y plantar cara al cáncer.

Le adelanto que la conclusión no es no tomar el sol, puesto que éste es necesario para sintetizar la vitamina D, imprescindible para el organismo y que además (aunque parezca paradójico), juega un papel importante precisamente para protegerse del sol y enfrentarse al cáncer.

En este número de Los dossier de Salud, Nutrición y Bienestar sobre el sol aprenderá:

  • cómo afecta cada tipo de radiación ultravioleta a la piel y a protegerse de ellas.
  • a identificar los tipos principales de cáncer de piel y saber si usted (por su genética o sus hábitos) está entre los grupos de riesgo.
  • a identificar precozmente los signos externos del cáncer, para no perder ni un segundo antes de acudir al médico.
  • a leer las etiquetas de las cremas solares, para evitar filtros químicos claramente desaconsejables.
  • cómo alimentarse en verano para que su propio organismo se autoproteja.
  • las pautas esenciales para exponerse al sol sin peligro.

¿Ambicioso? A nosotros nos parecía importante recoger en un Dossier específico todo lo que sabemos del sol y crear un plan de acción que le permita escapar de las agoreras estadísticas sobre incidencia del cáncer de piel. Por ello, en el Dossier de este mes le propongo una visión amplia de lo que debe ser una buena relación entre usted y el sol, para entender cómo proteger su piel, aprovechar todos sus beneficios y defenderse de todos sus peligros (entre ellos el cáncer).

Así que ya sabe; si quiere protegerse del sol, sobre todo si tiene por delante unos días de vacaciones al aire libre, le aseguro que necesitará hacer algo más sensato que echar en la maleta un protector solar. Y todo viene perfectamente explicado en este Dossier sobre el sol. Consígalo ahora en este enlace.

¿Es usted de los que aprovechan el buen tiempo para “tostarse” al sol? ¿Cómo protege su piel de la radiación en verano? Le invito a compartir su experiencia con el resto de lectores de saludnutricionbienestar.com haciendo un comentario un poco más abajo.