Estimado Lector,

Cada vez que usted estrena una prenda de ropa, su organismo entra en contacto con unos productos químicos llamados retardantes de llama.

Cada vez que come el contenido de una lata de conserva revestida de plástico, o un refresco, está introduciendo en su cuerpo bisfenoles y ftalatos.

Cada vez que se aplica un cosmético que contiene parabenos, limpia su casa con productos no ecológicos, o consume cereales que fueron tratados con plaguicidas, está incorporando a su organismo pequeñas cantidades de sustancias muy peligrosas por sus efectos terribles sobre los organismos vivos.

Estas sustancias son conocidas como disruptores (o alteradores) endocrinos, pues pueden interferir en el sistema hormonal provocando graves daños en la salud. Y están por todas partes, en productos normales y corrientes, y también en nuestra alimentación diaria.

Las alarmas saltaron al observarse fenómenos inquietantes, como cambios de sexo en los peces y moluscos de ciertos ríos (efecto de los disruptores endocrinos que contenían sus aguas contaminadas), comportamientos sexuales anormales en animales de todo tipo, aves que caían fulminadas en pleno vuelo al sufrir una hepatitis tóxica causada por los contaminantes acumulados en su grasa al fundirse ésta…

En definitiva, el cóctel de químicos al que sometemos a diario al medio ambiente pasa factura a las especies.

¿Y a las personas? Por supuesto que también. Los efectos son menos radicales pero igualmente terroríficos. Nos dañan el sistema nervioso, el hígado, los riñones, producen alergias e intolerancias, sobrepeso, diabetes, infertilidad, cáncer…

¡Los disruptores endocrinos son el enemigo!

Estos contaminantes han invadido el aire, el agua, los alimentos, los cosméticos, las viviendas, los lugares de trabajo y los medios de transporte, y su impacto diario sobre nuestra salud -como sobre la de los pájaros, los peces y otros animales- es absolutamente dramática.

En este excepcional número de Los Dossiers de Salud, Nutrición y Bienestar el Dr. Jean-Paul Curtay nos revela la historia oculta de los disruptores endocrinos, un desastre orquestado desde hace décadas con la total complicidad de las autoridades.

El Dr. Curtay le habla en calidad de médico, por supuesto, pero también como enamorado de la vida, de la naturaleza, y como un hombre que se rebela contra el “tsunami químico” que ha puesto patas arriba nuestras vidas.

Algunos de estos disruptores endocrinos son tristemente conocidos:

  • El DDT y algunos otros pesticidas, entre los cuales se encuentra el más usado del mundo, el glifosato (Roundup), se siguen siendo utilizando en vegetales genéticamente modificados (OMG) en toda Europa ¡sin que siquiera se mencione en sus etiquetas!
  • El distilbeno, que deposita su veneno en el vientre de las mujeres embarazadas.
  • El bisfenol A (presente en envoltorios alimentarios, tickets de compra…).

Existen decenas más, y usted aprenderá este mes a desenmascararlos de la mano del Dr. Curtay, ya que siempre se trata de esconderlos tras sus nombres científicos. Es el caso de los halofenoles (en los desinfectantes), el PCB, el 4MBC, el PBDE (en cremas y aceites solares), etc.

Estos tóxicos no perdonan a nadie, pero sitúan a los más débiles (entre ellos los bebés) en la primera fila de la catástrofe.

La vulnerabilidad es mucho más grande durante las fases críticas del desarrollo embrionario, fetal y en los primeros años de vida del niño. Durante esos períodos, incluso una dosis ínfima es suficiente para producir perturbaciones profundas. Entre ellas:

  • Pubertad precoz y aumento de la talla del pecho en las mujeres jóvenes.
  • Triplican la frecuencia de las malformaciones genitales y perturbaciones en el desarrollo psicomotor en los hombres jóvenes.
  • Retrasos en el crecimiento del útero.
  • Aumento del sobrepeso, la diabetes y el cáncer de mama, testículo, próstata y riñón en la población adulta.

Es absolutamente terrorífico. Y aun así, eso no es todo.

También se cree que los disruptores endocrinos son una de las causas de la “explosión” de, entre otros, los trastornos del espectro autista, los problemas de atención e hiperactividad, la alteración de la permeabilidad digestiva y los problemas de fertilidad (sólo con usar fijadores para el pelo los adolescentes ven caer en picado su nivel de espermatozoides).

Es inútil negar la evidencia. La supervivencia de muchas especies está amenazada, así como la salud de todos nosotros.

Pero, ¿qué hacer?

En el número de mayo de Los Dossiers el Dr. Curtay le enseñará a reducir drástricamente su exposición a los disruptores endocrinos. Entre las pautas que aprenderá:

  • Alimentación. Descubrirá las reglas esenciales que debe respetar.
  • Medicamentos y cosméticos. Debe evitar por supuesto los parabenos, pero también el tolueno (un hidrocarburo líquido) que puede encontrarse en ciertas formas de presentación de la vitamina D.
  • Ropa, hogar, productos de limpieza y transporte (en general, debe evitar todas las trampas que le tiende la industria química).

La buena noticia es que también existen pautas para poder librarse de una parte de los tóxicos que ya hemos almacenado, en particular los que se encuentran en el tejido adiposo.

Tomar taurina, un aminoácido, permite evacuar los tóxicos por vía biliar. Asociándola al consumo de ciertos vegetales, se refuerza la eliminación de contaminantes. Y usted descubrirá además que existe una fruta, un invitado común en nuestra cocina, que también posee una gran eficacia contra los disruptores endocrinos.

Del mismo modo, en este número de Los Dossiers encontrará una lista de los antioxidantes que recomienda el Dr. Curtay, así como los que él mismo denomina “alimentos plus”, repletos de principios activos antiinflamatorios y detoxificantes.

Finalmente, una cosa más. Una vez que haya leído este Dossier, por favor compártalo y divulgue su contenido.

Es especialmente importante hacer oír nuestra voz ahora que la Comisión Europea ha bloqueado, debido a la presión de los lobbys, el proceso destinado a proteger a los ciudadanos de los disruptores endocrinos.

Ahora mismo toca invertir los roles: hoy nos toca a nosotros “perturbar” la vida tranquila de los fabricantes de tóxicos.

Enviamos a imprenta este nuevo Dossier este viernes. Por lo tanto, si usted también quiere recibirlo debe darse prisa para solicitar su ejemplar antes del día 27 a medianoche.

Haga clic aquí para suscribirse si quiere recibir el Dossier de mayo.