Fue en el 2016 cuando se detectaron en España los primeros casos de fiebre hemorrágica Crimea-Congo en humanos en un país de Europa occidental. Y, según la investigación española que acaba de publicar las causas de este suceso, el contagio se produjo a través de garrapatas infectadas en el norte del continente africano, que llegaron a Europa en aves migratorias; una situación que, concluyen, es consecuencia directa del cambio climático.

La fiebre hemorrágica Crimea-Congo tiene unas características genéticas diferentes a las de la cepa de esta enfermedad que ya estaba presente en Europa del Este. Por tanto, la situación en España responde a un caso de “virus reemergente”; es decir, un virus que ya se conocía pero que está cambiando de zona geográfica de acción, como está ocurriendo también con el zika.

La primera constancia de la existencia de estos parásitos en España se tuvo en 2010 y, desde entonces, se han encontrado garrapatas portadoras de la fiebre hemorrágica en Castilla-La Mancha, Castilla y León, Madrid y Extremadura, aunque siempre en animales salvajes.

Como medida de protección, cada vez que acuda al campo debe ir bien tapado y revisar la ropa al volver a casa para asegurarse de que no haya ninguna garrapata adherida. Si encuentra una clavada en la piel, intente extraerla con unas pinzas, asegurándose que ni las patas ni la cabeza queden dentro. Si no es capaz, acuda rápidamente a urgencias. Además de la fiebre hemorrágica, las garrapatas también transmiten otras enfermedades como el Lyme.

Fuente: Anabel Negredo, Fernando de la Calle-Prieto, Eduardo Palencia-Herrejón, Marta Mora-Rillo, Jenaro Astray-Mochales, María P. Sánchez-Seco, Esther Bermejo Lopez et Al. “Autochthonous Crimean–Congo Hemorrhagic Fever in Spain”. The New England Journal of Medicine. 2017.