Los investigadores llevan años trabajando con una molécula producida por microalgas que recibe el nombre de astaxantina. Muchos la consideran un nutriente fundamental en la lucha contra diversas formas de estrés oxidativo, en particular las producidas por los rayos del sol. Se trata por tanto de un nutriente esencial en esta época del año, ya que ¡por fin llega el verano!

¿Qué es la astaxantina?

La astaxantina es un pigmento natural de color rosa o rojizo que pertenece a la gran familia de los carotenoides. Los carotenoides son nutrientes conocidos por ser eficaces antioxidantes capaces de proteger nuestras células de los ataques de ciertos radicales libres. La astaxantina es una molécula fabricada por algas unicelulares como la Haematococcus pluvialis.

En la naturaleza, nada es fruto del azar, y la astaxantina tiene un papel muy preciso y fundamental: sirve para proteger a las microalgas cuando se encuentran sometidas a un estrés destructivo asociado a la degradación de su hábitat (agua insuficiente, exposición excesiva al sol, temperatura inadecuada…). Bajo condiciones extremas, las microalgas ponen en marcha de forma espontánea un mecanismo natural de autodefensa produciendo astaxantina, que actuará como escudo protector.

La astaxantina continúa su trayectoria en la cadena alimentaria a través del zooplancton que se alimenta de estas microalgas, y después, por los mayores consumidores de zooplancton: los flamencos, los salmones y los langostinos, que lo toman en tal cantidad que el efecto que más se puede observar de la astaxantina es el de proporcionarles el color rosado.

Pero la acción de la astaxantina no queda ahí. De hecho, este nutriente desempeña un papel primordial y global en el fortalecimiento del organismo de las especies que más lo consumen.

El mejor ejemplo es, sin duda, el de los salmones salvajes. Los salmones son anádromos, lo que quiere decir que nacen en agua dulce, en los ríos, y a continuación migran hacia el mar, en donde viven hasta la edad adulta. Cuando llegan a la madurez sexual, regresan a su lugar de nacimiento gracias a pistas de olor que han memorizado. Ahí es donde se reproducirán, ya que el agua de río resulta indispensable para los alevines del salmón.

Su capacidad para remontar los ríos no es exclusiva; otras especies también lo hacen, como el esturión de lago y el esturión atlántico europeo. Pero los salmones salvajes están dotados de una potencia y una resistencia física excepcionales. Para encontrar su lugar de nacimiento, remontan los ríos a contracorriente durante más de una semana, lo que convierte a esta migración en una de las hazañas más inauditas del mundo animal. A escala humana, este maratón acuático equivaldría a nadar sin parar durante una semana para recorrer cerca de 160 kms a contracorriente enfrentándose a olas de más de 9 metros… Sencillamente imposible.

Algunos científicos han reflexionado sobre este fenómeno y han emitido la hipótesis de que la asombrosa resistencia del salmón salvaje podría explicarse en parte por una concentración extraordinaria de astaxantina en sus músculos. Y es que el salmón salvaje tiene la capacidad de acumular de manera selectiva la astaxantina procedente de su alimentación y almacenarla en sus músculos, donde desempeña un papel protector de los tejidos grasos del salmón salvaje frente a la peroxidación, una forma de estrés oxidativo que los puede dañar. De esta manera, el salmón salvaje puede contener hasta 40 mg de astaxantina por kilo. Es un nivel ocho veces superior al del salmón de piscifactoría, al que sin embargo no se privan de atiborrar diariamente con astaxantina sintética, no ya para mejorar su aporte nutricional, sino únicamente para darle un color rosado apetecible para el consumidor que le asemeje al salmón salvaje.

Un antioxidante especialmente eficaz contra el oxígeno singlete

Los estudios sobre la astaxantina natural han podido demostrar que esta molécula posee importantes propiedades antioxidantes, en especial para poder bloquear los efectos del oxígeno singlete, un radical libre con propiedades fuertemente oxidantes responsable de los efectos dañinos de los rayos UVA. La astaxantina es:

  • 14,3 veces más potente que la vitamina E.
  • 20,9 veces más potente que la astaxantina sintética.
  • 53,7 veces más potente que el beta-caroteno.
  • ¡64,9 veces más potente que la vitamina C!

Por ello la astaxantina sirve para:

  • Proteger la piel de agresiones externas (rayos ultravioleta, contaminación…): preparación de la piel para la exposición al sol, reducción de arrugas, manchas de la edad y enfermedades cutáneas…
  • Proteger los ojos: fatiga ocular, ojos sensibles al sol, problemas de acomodación, prevención de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), cataratas…
  • Conservar las capacidades mentales: prevención de enfermedades neurodegenerativas asociadas con el estrés oxidativo.
  • Proteger nuestro sistema cardiovascular: peroxidación lipídica, prevención de la arterioesclerosis…
  • Prevenir el cáncer: los estudios realizados con animales han demostrado un efecto protector frente a la carcinogénesis en la vejiga y la carcinogénesis bucal.
  • Luchar contra los dolores inflamatorios: artritis, tendinitis…
  • Contribuir al buen funcionamiento de nuestro aparato digestivo: es beneficiosa para el tratamiento de infecciones de Helicobacter pylori, gastritis, prevención de úlceras…
  • Mejorar el rendimiento deportivo y la recuperación después del esfuerzo físico: resistencia al esfuerzo, reducción de la acumulación de ácido láctico, aceleración de la combustión de grasas.
  • Mejorar la fertilidad masculina, al observarse efectos positivos sobre la función espermática.

La astaxantina se presenta, pues, como un antioxidante polivalente. Su eficacia es todavía mayor cuando se asocia con otros carotenoides como la vitamina E o el beta-caroteno.

Pero lo más llamativo y lo que siguen reafirmando las investigaciones es el efecto protector de la astaxantina contra los rayos de sol, lo que la convierte en un aliado fundamental para nuestra piel durante esta estación.

Por supuesto, debemos evitar exponernos al sol de manera excesiva cuando los rayos son demasiado agresivos, pero los suplementos de astaxantina permitirán preparar la piel interna para luchar mejor contra el estrés oxidativo relacionado con el sol. Así, en las regiones en donde la intensidad de los rayos solares es especialmente alta, la astaxantina se utiliza con resultados muy satisfactorios para disminuir el riesgo de quemaduras y para proteger la piel de los rayos UVA, una de las principales causas del envejecimiento y de las enfermedades de la piel.

Con respecto a la salud de los ojos, existen estudios que han demostrado el papel beneficioso de la astaxantina en la prevención y tratamiento de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), las cataratas y la fatiga ocular. Hay que tener en cuenta que el ojo es el órgano más expuesto al aire y a los rayos ultravioleta. La astaxantina actúa contra los efectos perjudiciales de los radicales libres a los que se enfrentan los ojos. Neutraliza el oxígeno singlete producido por la acción de radiaciones como las que proceden del sol. Según investigadores japoneses que han llegado aún más lejos en los estudios sobre este tema, la astaxantina también serviría para combatir la fatiga ocular al garantizar un mejor flujo sanguíneo hacia los vasos de la retina.

¿Basta con comer salmón?

Como he explicado antes, la astaxantina se utiliza con frecuencia en acuicultura para favorecer la coloración. Sin embargo, esta astaxantina es sintética, y ha sido producida por la industria petroquímica con fines puramente comerciales, para proporcionar al salmón el color rosa.

Al final, la concentración de astaxantina sintética en la carne de los salmones de piscifactoría no alcanza los 5 mg/kg. Para el hombre, la dosis diaria recomendada por la mayoría de publicaciones científicas es de 4 mg, lo que equivale a la absorción de 800 g de salmón de piscifactoría. Comerse casi un kilo al día de salmón de piscifactoria sería exagerado. Si se desea alcanzar la dosis diaria recomendada, parece entonces más sensato recurrir a suplementos alimenticios.

¿Qué suplemento alimenticio elegir?

Las propiedades particulares de la astaxantina han sido recuperadas por numerosos actores del mercado de la nutracéutica (medicamentos de origen natural), atraídos por un auténtico estallido de la demanda a nivel mundial.

En la actualidad este mercado representa, por sí solo, millones de euros, y se están comercializando gran cantidad de productos que contienen astaxantina. En cualquier caso, ya se imaginará que no todos los productos que están a la venta son iguales. Un suplemento de astaxantina debe responder a 3 criterios fundamentales que debe conocer antes de comprar nada:

  • 1: por supuesto, ¡que tenga un origen natural! Primero será necesario encontrar una astaxantina natural que proceda de la microalga Haematococcus pluvialis. Esta forma es la más eficaz, y los estudios realizados con personas no han revelado ningún efecto indeseable relacionado con su consumo.
  • 2: el proceso de fabricación debe respetar una serie de etapas y de procedimientos muy concretos. Esto ya es algo muy técnico, pero simplemente recuerde que debe asegurarse de que la astaxantina que compra ha pasado por un proceso de extracción de CO2 supercrítico; este procedimiento permite trabajar a baja temperatura con el fin de conservar mejor los principios activos que más se asemejan a la versión vegetal original. Este tipo de extracción permite asimismo obtener extractos 100% naturales y biológicos.
  • 3: según la mayoría de recomendaciones, una suplementación eficaz debe contar con un aporte cotidiano de 4 a 8 mg de astaxantina al día, así que asegúrese de que el suplemento que adquiere le garantiza ese aporte.

Sólo hay un pequeño problema…

En muy poco tiempo, la astaxantina ha alcanzado un éxito considerable, si bien la producción de astaxantina de calidad es un proceso complejo y costoso. Esto hace que la astaxantina natural sea un nutriente escaso, que se produce en poca cantidad y que cuesta conseguir. Al final, la oferta está lejos de poder responder a la demanda mundial. Con frecuencia, los productores y distribuidores se encuentran sin ningún producto disponible, en especial durante el período estival, en el que la demanda mundial literalmente se dispara para aprovechar los efectos protectores de la astaxantina contra el sol.

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