El harpagofito, la glucosamina, la condroitina, el MSM y el omega 3 son los complementos alimenticios más conocidos contra la artrosis. Es la artillería pesada dirigida a todas las personas que sufren problemas articulares, de la que ya le hemos hablado alguna vez.

Pero existen otros 10 remedios naturales mucho menos conocidos. Son los siguientes:

1. Una hierba china muy antigua

El nombre de esta planta es sin duda complicado: Triptergium wilfordii Hook F. por lo que, para simplificar, los médicos la llaman TwHF.

Lleva utilizándose en la medicina tradicional china desde hace más de 400 años para tratar los dolores, la hinchazón y las inflamaciones. Es una planta muy tóxica, hasta tal punto que, en la medicina popular, su nombre es “anda siete pasos y muere”. (1)

Resulta más eficaz contra los dolores de la poliartritis reumatoide que el medicamento más común contra esta enfermedad, el metotrexato.

En abril de 2014 se publicó un estudio sobre el tema en la revista médica BMJ (British American Journal), y su conclusión es que, al cabo de 24 semanas de tratamiento, la situación del 55% de los pacientes que tomaban la TwHF había mejorado, frente al 45,6% de los pacientes que tomaban metotrexato. Un hecho notable es que el 77% de las personas que tomaron ambos constató una mejoría en los dolores. (2)

Su médico le podrá ayudar a tomar esta planta sin correr ningún riesgo.

2. La crema de guindillas que pica

Puede aplicarse en la piel una crema de capsaicina. La capsaicina es la sustancia responsable de la sensación de ardor al comer pimientos picantes, pero pasado ese primer momento, tiene un efecto anestesiante, al bloquear la síntesis de la sustancia P, un neuropéptido que participa en el transporte de la sensación de dolor a lo largo de los nervios.

Puede aplicarse en la piel una crema de capsaicina. La capsaicina es la sustancia responsable de la sensación de ardor al comer pimientos picantes, pero pasado ese primer momento, tiene un efecto anestesiante, al bloquear la síntesis de la sustancia P, un neuropéptido que participa en el transporte de la sensación de dolor a lo largo de los nervios.

Puede aplicarse la crema de guindillas hasta cuatro veces al día sobre las partes afectadas. Sus efectos se harán sentir al segundo o el tercer día, y no presentan ningún efecto secundario indeseable.

3. El bálsamo de tigre

El bálsamo de tigre es una crema que los chinos se ponen en la piel para aliviar los dolores musculares y esqueléticos. Se utiliza también contra los dolores articulares.

Muchas personas piensan que el bálsamo de tigre contiene pimiento picante (debido a su color rojo), pero no es así. Contiene aceites esenciales de menta, clavo, canela, alcanfor y aceite de cayeputi, todo ello diluido en parafina. El bálsamo de tigre puede perfectamente usarse contra los dolores articulares.

4. Phytodolor: álamo temblón, fresno europeo y vara de oro

Phytodolor es un producto alemán muy extendido que se fabrica a base de plantas y árboles y se utiliza contra los dolores articulares. Se trata de una tintura de álamo temblón, fresno europeo y vara de oro, una tintura que se hace macerando en alcohol vegetales para extraer de ellos sus principios activos.

Se han llevado a cabo diez estudios sobre este producto y han llegado a la conclusión de que es tan eficaz para reducir la inflamación y el dolor como los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), que es lo que más se suele recetar contra la artrosis.

Debe tomar de 20 a 30 gotas tres o cuatro veces al día disueltas en una bebida y, en caso de dolores más fuertes, tome cuarenta gotas. (3)

5. Aceite de borraja y aceite de onagra

Los aceites de borraja y de onagra son muy ricos en ácido gamma-linolénico (o AGL).

En pequeñas dosis no son eficaces, pero sí parecen serlo en dosis de 1.400 mg al día o más para aliviar los síntomas de la poliartritis reumatoide, lo que corresponde a entre 5 y 6 g de aceite de onagra o de borraja al día. (4)

6. El hielo y el fuego

Los dolores locales de artritis pueden aliviarse con hielo o con compresas calientes (depende de cada persona, ya que unas personas reaccionan mejor al frío y otras al calor; otras, por su parte, experimentarán mejoría en ambos casos).

El calor (compresas calientes, baños calientes y saunas) dilata los vasos sanguíneos, estimula la circulación sanguínea y reduce los espasmos musculares, mientras que el frío permite luchar contra las articulaciones hinchadas al contraer los vasos sanguíneos, y produce un efecto anestesiante contra los dolores profundos.

Puede recurrir a estas terapias “de hielo o fuego” dos veces al día.

Según el American College of Rheumatology, dar masajes en las articulaciones doloridas con hielo durante 5 a 10 minutos permite atenuar el dolor en las primeras 48 horas y, cuando los dolores duran más de 48 horas, el calor resulta más eficaz. (5)

7. Los ultrasonidos

Según un estudio Cochrane, las terapias con ultrasonidos pueden aliviar los dolores de la artrosis. Se trata de una terapia sencilla y sin ningún efecto secundario conocido que aplican los fisioterapeutas. (6)

8. Descargas eléctricas

Los fisioterapeutas también utilizan la energía eléctrica para aliviar los dolores articulares de varias maneras.

La más común es la electroestimulación transcutánea (es decir, a través de la piel), consistente en colocar electrodos alrededor de la articulación dolorida y aplicar pequeñas descargas electromagnéticas.

Algunos fisioterapeutas practican también la electroacupuntura: colocan agujas en los puntos de acupuntura conocidos por tener efecto contra los dolores articulares, pero con la particularidad de que dichas agujas están unidas a electrodos que aplican pequeñas descargas eléctricas, que aumentarían el efecto del tratamiento.

9. Practicar ejercicio físico

Muchas personas que padecen dolores articulares evitan moverse por miedo a que sus problemas se agraven.

Sin embargo, el ejercicio físico practicado correctamente tiene justamente el efecto contrario: no solamente permite reforzar las articulaciones, sino que es también esencial para conservar un peso óptimo.

Y es que el sobrepeso tiene efectos catastróficos sobre la artrosis, ya que la presión adicional sobre el cartílago agrava la inflamación.

Se suele considerar que cada kilo que se pierde reduce 4 kilos la presión sobre las rodillas y 6 kilos sobre las caderas.

Es de gran importancia calentar antes del ejercicio. Hacer movimientos suaves como elevar los hombros, girar la cabeza, mover los brazos en círculo o inclinar el cuerpo hacia delante y hacia los lados permite ponerse en marcha sin gran esfuerzo. Repita cada movimiento de tres a cinco veces.

Los ejercicios de estiramiento, en los que se estiran todos los miembros, son especialmente adecuados contra los dolores articulares.

10. Organizarse en casa

Por último, es muy importante optimizar la organización del entorno doméstico y las tareas del hogar para evitar los movimientos dolorosos y sobrecargar sus articulaciones. Según las articulaciones que tenga más afectadas (muñecas, cadera, columna…), deberá planificar sus acciones para limitar cargarlas, ayudándose de ciertas astucias y apoyos.

Por ejemplo: utilice aparatos eléctricos para exprimir, pelar o batir alimentos, así como lavaplatos y secadora (lo que le ahorrar movimientos y dolores a sus muñecas) y no aguante mucho peso con las manos. Utilice utensilios de cocina ligeros y con mangos gruesos, coja los vasos o tazas con las dos manos, no desenrosque…. Para abrir las puertas son mejores los picaportes que los pomos, al igual que los grifos de monomando en lugar de los de rosca. Aunque estas recomendaciones son de sentido común, en el día a día a veces se tienden a olvidar y su cuerpo es el que sale perjudicado.

Existen muchas formas de usar las articulaciones de manera más inteligente, generando menos tensión sobre sus partes dañadas.

P.D.: le recomiendo también que vea este vídeo para aprender más del tema y contar con una estrategia completa contra la artrosis.