Siempre son preferibles los alimentos biológicos que los que puede comprar en cualquier supermercado que no siguen esos criterios en su cultivo o su cría. Pero hay diez alimentos concretos en los que no es preferible, sino que es imprescindible. El sitio web Bioalaune ha elaborado una lista con esos 10 alimentos que es obligado consumir de producción ecológica. (1)

Se trata de las lechugas, las fresas, las manzanas, las uvas, los pimientos, las patatas, la carne de vacuno, la leche, el pollo y los huevos.

  1. La lechuga que se consuma debe ser ecológica sin ninguna duda, ya que la comemos cruda. Sus hojas, al ser de gran tamaño, están muy expuestas a los pesticidas, hasta tal punto que el 80% de las lechugas presenta residuos y el 16% contiene incluso sustancias químicas prohibidas. (2)
  2. Las fresas, al cultivarse a ras de suelo, son muy vulnerables a los parásitos y al moho, por lo que son fuertemente tratadas. Desconfíe en especial de las fresas muy rojas, relucientes y sin ningún defecto: es frecuente que hayan sido tratadas con captano, un fungicida que les confiere ese bonito color.
  3. Las manzanas retienen todos los pesticidas en la piel y, como esta piel es muy fina (en comparación con la de la naranja, el plátano, el coco o, incluso, la pera), deja también pasar productos químicos a la pulpa.
  4. La uva. La vid es una planta muy frágil; es una diana fácil para insectos y mohos, por lo que se trata de manera regular con diferentes pesticidas. Y por eso es importante elegir uvas y vinos procedentes de la agricultura ecológica.
  5. El pimiento. Porque comemos el pimiento entero y porque tiene una piel fina también es importante elegirlo ecológico. El pimiento ha sido catalogado entre las hortalizas más expuestas a los pesticidas durante su cultivo por la gran ONG estadounidense Environmental Working Group.
  6. La patata. Cuando no es de cultivo ecológico, es un concentrado de pesticidas. Durante su cultivo es sometida por término medio a cinco tratamientos, lo que tiene como consecuencia que en su piel se encuentren residuos, incluso después de limpiarlas.
  7. La carne de vacuno no debe consumirse si no podemos conocer con precisión su origen, su alimentación y su modo de cría. Es un hecho que existen problemas en cada etapa. Recordemos que la vaca es un rumiante que se alimenta en la naturaleza de hierbas y de hojas, no de granos de maíz ni de pienso de turtó de soja.
    • Una alimentación rica en cereales vuelve a los animales enfermos y obesos, lo que resulta ventajoso desde el punto de vista comercial para las carnes vendidas al peso, pero no para la calidad de la carne.
    • Por otra parte, una alimentación natural a base de pastos en verano y heno en invierno produce en el animal una grasa más sana, más rica en omega 3. No obstante, hay que tener cuidado con lo que los animales pacen en las zonas naturales, ya que los pesticidas se concentran en la carne animal, donde su concentración es 14 veces más elevada que en los vegetales.
    • El caso es que todos los años se administran a los animales de cría grandes cantidades de antibióticos para prevenir todo tipo de enfermedades y favorecer el incremento de peso. Estos antibióticos se encuentran sin ningún género de dudas en el filete que luego usted se come (67,7 mg por kg de carne) y luego pasan al organismo, lo que favorece la aparición de bacterias resistentes. Es el colmo, cuando al mismo tiempo se sabe que hay que evitar abusar de los antibióticos.
  8. La leche: el fenómeno de la bioconcentración de los pesticidas se produce también en la leche y los productos lácteos. Contienen de media 5,5 veces más residuos de pesticidas que los vegetales. Por otra parte, la leche de ganadería industrial es demasiado rica en hormonas bovinas y en factores de crecimiento, que favorecen el aumento de peso y también aumentan el riesgo de cáncer. Hay que saber que actualmente se sigue tratando a las vacas tras haber sido inseminadas.
  9. El pollo. Por desgracia, el pollo hormonado no es una leyenda. Las granjas de cría intensiva de pollos utilizan las hormonas tanto como los medicamentos y los antibióticos, que son indispensables para evitar las epidemias en estos entornos semejantes a campos de concentración. Un pollo ecológico criado al aire libre, a ser posible en un corral que usted conozca, no tendrá ni el mismo sabor, ni la misma textura, ni los mismos peligros para su salud.
  10. Los huevos. Al igual que los bovinos, los pollos no comen en estado natural grano ni cereales. La gallina que vive en libertad es un animal que come lombrices, babosas, caracoles, semillas y vegetales que picotea a su alrededor. Tiene necesidad de rascar la tierra y, con esa dieta, produce normalmente huevos ricos en omega 3.

Otras cosas que añadir a la lista

A esta lista tan interesante, añadiría en primer lugar que todas las hortalizas y frutas ecológicas son preferibles a las hortalizas y frutas producidas por la agricultura convencional.

Del mismo modo que evito gastarme el dinero en ilusorias “galletas ecológicas” y otros dulces, incluidas las bebidas azucaradas, me resulta difícil imaginar que dé igual que una hortaliza o una fruta sea ecológica o no.

Porque no hay que olvidar que, por un lado, está la cuestión del contenido en pesticidas, vitaminas y nutrientes -que no es el mismo en unos y otros- y, por lo tanto, los efectos sobre su propia salud. Pero también está la cuestión, que también es muy importante, de los métodos que se emplean en uno y otro tipo de agricultura sobre los suelos y el medio ambiente en general.

Y algo muy importante también: a esta lista añado los aceites. Los aceites son cuerpos grasos que tienen una gran capacidad de atrapar las moléculas que estén a su alcance. Por eso, si pone mantequilla al lado de una cebolla o un pescado, cogerá rápidamente el gusto de éstos. Es el motivo por el que los aceites se utilizan tradicionalmente como sustratos para los perfumes y es también el motivo de que, por ejemplo, haya que evitar cortar la mantequilla con el mismo cuchillo con el que acabamos de pelar un ajo.

Por lo tanto, yo siempre elijo mis aceites con el máximo cuidado: no sólo tienen que ser ecológicos, vírgenes y de primera presión en frío (por consiguiente sin disolventes), sino que también es muy importante adquirirlos en botellas de vidrio oscuro para proteger el aceite de los efectos oxidantes de los rayos ultravioleta que destruyen los ácidos grasos poliinsaturados más frágiles, sobre todo los omega 3. Puede también comprar el aceite en lata, pero cuesta más encontrarlo así.