Un grupo de investigadores españoles ha descubierto que las picaduras de medusa podrían causar reacciones no sólo tóxicas sino también alérgicas.

Varios casos analizados recientemente les han permitido plantear formalmente como materia de estudio lo que hasta la fecha sólo se había mencionado de forma aislada en la literatura científica. Como normalmente este tipo de picaduras no son atendidas por profesionales especializados, la existencia de la alergia a las medusas nunca se había planteado seriamente. Y eso que podría ser algo mucho más común de lo que parece. “Podría ser tan frecuente como la alergia a las picaduras de himenópteros (avispas), o incluso más”, explica la Dra. María del Mar Fernández, una de las coordinadoras del proyecto.

Ahora, una investigación conjunta del ICMAN (Instituto de Ciencias Marinas de Cádiz) y del IMEM (Instituto Multidisciplinar para el Estudio del Medio de Alicante) tratará de arrojar luz por primera vez sobre este tema.

Aunque el estudio se encuentra todavía en fase inicial, se han solicitado ya a la SEAIC (Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica) muestras de suero de pacientes que hayan sufrido picaduras de medusa para analizarlos. Este trabajo servirá para tener datos epidemiológicos con los que realizar proyectos de salud pública de cara a la prevención de este tipo de picaduras para “establecer completamente el mecanismo inmunológico que hay detrás de la reacción”, concluye la doctora Fernández.