En internet se pueden encontrar toda clase de trucos para ahorrar tiempo en la cocina, ya que gente muy ingeniosa da a conocer sus secretos.

He recopilado siete de los mejores trucos que he encontrado. Aquí los tiene:

1.- Cortar 20 tomates cherry en 5 segundos

Coloque los tomates en un plato y tápelos con otro plato.

Y ahora deslice un cuchillo largo de sierra horizontalmente entre los dos platos para cortar los 20 tomates de una sola pasada.

Aquí tiene la demostración.


2.- Separar la yema de la clara muy fácilmente

Hay algo bastante estresante al cocinar y es cuando hay que separar las yemas de las claras de los huevos; sobre todo cuando la receta puntualiza: “que no se mezclen en ningún caso la yema y la clara”. Y es entonces cuando nos ponemos a hacer pasar torpemente la yema de una cáscara a otra, siempre a punto de quedarse enganchada en el filo de la cáscara.

Para dejarse de malabarismos, haga lo siguiente:

Casque uno o varios huevos en un plato.

Consiga una botella de plástico vacía y quítele el tapón.

Dirija el cuello de la botella hacia la yema que desea separar. Presione con la mano la botella y suelte después para crear una succión que aspirará la yema hacia el interior de la botella sin peligro de que se rompa.

Puede llenar la botella con varias yemas al mismo tiempo.

Suéltelas después donde desee.

Aquí tiene una demostración.

3.- Sandía para compartir

La sandía está deliciosa, pero al comerla uno se pone perdido en un momento.

Esto es lo que tiene que hacer cuando la vayan a comer entre varios:

Parta la sandía en dos y coloque una de las mitades sobre un plato para cortarla en rodajas como un tomate.

Mantenga todas las rodajas pegadas unas a otras y córtelas en perpendicular de la misma manera. No las separe. Desde encima parecerá una media sandía cortada en cuadraditos.

Cada invitado podrá servirse entonces una porción de sandía sin derrumbar el resto de la estructura. Además, se come más fácilmente, sin que gotee por los extremos.

Un consejo extra: un truco para comer la sandía en rodajas sin mancharse es recortar los bordes de la corteza menos en su parte central, por donde se sujetará la rodaja. Es decir, la rodaja quedará en forma de una especie de rombo, con una base de corteza para sujetarla. De esta forma podrá comerse la rodaja con la mano sin que la corteza le toque las mejillas.

4.- Aguacates, mangos y kiwis: el método definitivo para pelarlos

Si alguna vez ha pelado un mango o un kiwi sabe lo complicado que puede llegar a resultar. Con un cuchillo lo habitual es que la piel se acabe rompiendo, y con un pelador tampoco resulta nada fácil hacerlo.

En el caso del aguacate, la carne se desprende con demasiada facilidad, por lo que resulta imposible conseguir un aguacate intacto.

Esta es la técnica definitiva:

Parta el mango, kiwi o aguacate por la mitad. Prepare un vaso de tamaño grande. Coloque el extremo de la fruta en el borde del vaso con la carne hacia el interior y la piel hacia el exterior. Enganche la fruta en ese borde de manera que la carne se vaya separando.

Ya verá, ¡es magia! El borde del vaso se amolda de forma natural a la forma de la fruta, por lo que podrá despegar la carne más pegada a la piel sin desperdiciar ni un trozo.

Aquí tiene la demostración.


5.- Cortar una tarta para que se conserve varios días

Cuando nos ponen delante una tarta redonda, nos resulta tentador cortarla como si fuera un queso camembert, en triángulos que parten del centro de la tarta. Esto implica varios inconvenientes:

  • Si la tarta es gruesa, los trozos son inestables. Nunca sabemos si es mejor servirlos de pie o tumbados.
  • Si la tarta no se termina, la parte interior que queda en contacto con el aire se seca muy rápido.

¿Solución? Lo mejor es cortar las raciones en diámetro.

Para ello, corte la tarta en dos en todo su grosor. Realice un segundo corte transversal, en paralelo al primero, con unos centímetros de separación.

El primer gran trozo de la tarta sale justo del medio. Sírvalo y conviértalo en dos o tres raciones según el apetito que tengan los invitados. Junte las dos mitades de la tarta que quedan a los lados para conseguir un conjunto homogéneo.

Vuelva a partir la tarta en dos, en perpendicular al primer corte. Realice un segundo corte paralelo para hacer más trozos como antes. Sirva las raciones y junte las dos mitades de la tarta.

Y así sucesivamente.

En cada fase irá obteniendo una tarta más o menos redonda pero cada vez más pequeña. El interior no queda expuesto al aire y se conserva mejor.

Este troceado fue presentado hace más de cien años por el matemático Francis Galton.

Aquí tiene la demostración.

6.- Saber si un aguacate está maduro (sin abrirlo)

Me va a decir: “Esto es muy fácil, ya conocemos la técnica. Sólo hay que palpar el aguacate y, si está ligeramente blando, entonces significa que está maduro”.

Pues no. Porque palpar el aguacate falla la mitad de las veces por las siguientes razones:

  1. El aguacate maltratado. Antes de usted ya lo habrán palpado otros 15 clientes. Y a la fuerza, de tanto manoseo por parte de todo el que pasa por ahí, el aguacate se acaba ablandando. Puede que la carne parezca blandengue, ¡pero no estará más maduro que antes!
  2. Variedad de carne firme. Se puede hacer un mal diagnóstico debido a la variedad del aguacate. Puede tratarse de una variedad de carne firme, como el aguacate Hass (de piel gruesa, granulosa, de un color morado-violáceo cuando está maduro) o el Nabal de Israel (redondo, de piel lisa con vetas negras). Otras variedades de carne firme son Fuerte (en forma de pera, de piel fina y color verde oscuro) y Lula de las Antillas (en forma de pera, de piel lisa y color verde amarillento).
  3. Una mala palpación. Usted cree que el aguacate todavía no ha madurado y en realidad ya se está pudriendo. Si hubiera palpado el aguacate por todas partes, habría notado uno o dos pequeños huecos en un lateral. Es raro que un aguacate madure de manera uniforme. Resultado: cuando lo abrimos convencidos de que está a punto, nos encontramos con unas manchas negras incomibles, si bien el resto todavía no está listo.

¿Qué hay que hacer?

El truco está en inspeccionar la parte que se encuentra debajo del pedúnculo del aguacate, el lugar en donde el tallo se encuentra con el fruto. Es la “mirilla” a través de la cual podemos inspeccionar la carne.

Si queda un trozo de pedúnculo, hay que retirarlo. Si el agujero es verde claro, el aguacate no está maduro todavía. Si el agujero es amarillo, el aguacate está en el momento justo. Si el agujero es amarillo con unas manchitas negras, cómalo de inmediato. Y si el agujero es negro, demasiado tarde… ya ha empezado a pudrirse. (1)

Aquí tiene la explicación en imágenes.

7.- Pelar el plátano en la dirección correcta; haga como los simios

A todos nos han enseñado a pelar los plátanos por el tallo (la parte por la que está unido al racimo).

Muchas veces tenemos que apretar el plátano para abrir una rajita en un lado. A esas alturas el plátano ya ha quedado aplastado por la presión y hay que introducir entonces la uña en la rajita, algo que es imposible hacer con una sola mano.

Si alguna vez ha visto a un simio comiéndose un plátano, habrá observado que lo sujeta de otra manera y que consigue hacerlo incluso con una sola mano.

Para hacer como él, sujete el plátano al revés (el tallo hacia abajo). Arranque el extremo negro, que en cualquier caso no pensaba comerse, y el plátano se abrirá con mucha más facilidad. (2)

Aquí puede ver una demostración.